En 1991, la economía de Cuba comenzó a implosionar. “El período especial en tiempo de paz” era un eufemismo del gobierno para lo que fue la culminación de 30 años de aislamiento. Se inició en los años 60, con la salida de ingenieros de Cuba hacia los Estados Unidos. Ernesto Oroza, un diseñador y artista, estudió las innovaciones creadas en este período. Él encontró que la población en general había creado pequeña pieza electrónica que enchufada a la red permite recargar las pilas no-recargables de relojes y aparatos para sordos. Otros dice que son muy reconocibles en la isla, como las antenas-bandeja (hechas de bandejas metálicas recortadas), las bicicletas con motor o los ventiladores mil veces reparados. Oroza comenzó a coleccionar estas máquinas, y más tarde contextualizarla como “arte” en un movimiento que llamó “Desobediencia tecnológica.”